jueves, 17 de noviembre de 2011

Ojos cansados




Con los ojos cansados

vas echando raíces en el horizonte

con un dolor que pare gotas del recuerdo

mientras lloras

y maldices

las tierras lejanas

las que agrietan tu ausencia,

como un templo vacío

en el que los años se han ido desparramando

bajo la sombra que agujerea la conciencia

y encadena la huida

manchando la tierra

de huellas que huyen

hiriendo la muerte

mientras grita el alma.


Y lo lejos se hace infinito

y se vuelve sueño,

un sueño que adormece

desterrando el alma del viajero

como una sangre extraña

que se va envenenando de nostalgia

cuando la ciega mirada

 se vuelve olvido

y los ojos se duermen

desvaneciendo su rabia.