domingo, 14 de octubre de 2012

OTOÑO



Ana Déniz in memorian


Mientras nos ahogábamos en las sombras,
el otoño llegó sin darnos cuenta
y los caminos se perdieron bajo la hojarasca.

Este otoño agónico y seco
que se retuerce sobre sí mismo
con sus dobleces anunciando heridas más profundas
cuando la rabia se arruga hasta envejecer
y las lágrimas se convierten en una savia babosa y amarga.

Sí, el otoño ha llegado
y ha cubierto el cielo de nubes negras,
sobre las que anidan cuervos disfrazados de gaviotas
que nos arrancan del alma jirones de recuerdos.

El otoño ha llegado tarde,
 cuando ya no lo esperábamos
como un pozo infinito donde se vierten las esperanzas
como una noche oscura que nos cubre como una lápida.

Y en medio de tanto vacío
 el sueño nos acaricia  en las madrugadas
y las raíces  se encrespan en la memoria
cuando la brisa fresca arrastra la hojarasca
                                                 y los caminos nos buscan para llevarnos.