sábado, 20 de octubre de 2012

Codorniz




El eco del prejuicio,
como el punzón  que golpea
a una codorniz malherida,
alumbra la palabra,
en el  rojo atardecer que resbala de las manos
y acaricia el silencio marmóreo,
bajo las miradas que se precipitan desde el cristal público,
maceta en la que  se exhibe la flor artificial
que da color a las mentiras,
cuadro grotesco que decora la pared de las conciencias
en las tristes mañanas ahogadas por el ruido
del viejo y negro piano de cola
desafinado instrumento prisionero de las sombras
cuando la lámpara se apaga, clandestina.


Reto en La Esfera Cultural