miércoles, 16 de junio de 2010

El renacimiento de Eva

Resurges impetuosa
enarbolando la razón de los deseos,
los hechos consumados de la imaginación;
provocadora,
te acompaña la mirada que petrifica,
gorgona contemporánea,
que acechas asesina;
humedad de voluptuosas formas,
gotas que acarician tu cuerpo
entre los granos arenosos
que condecoran tu piel mojada;
las huellas que se arrastran por el pasado,
de turbios recuerdos,
en la arena ensalitrada,
te persiguen atormentadas
sin alcanzar tu desmemoria,
y una ingenua sonrisa,
casi maliciosa,


borra esa estela
de espuma blanca,
que brota del semen marino
del dios dolorido,
déspota celeste,
violador de voluntades
que copula sobre la tierra fértil
y que te engendró
entre el grito desgarrado
y el deseo incontrolable.
Ahora llevas en los ojos
el brillo de tu padre,
su prepotencia
en tu belleza exultante,
su fuerza
en tu fragancia irresistible,
su rabia
en tu contoneo sinuoso,
su obsesión
en tus pérfidas promesas,
su locura
en tu deseo caprichoso
que contagias a los mortales,
arrebatándoles la razón
cuando la desesperación llega
tras desvanecerte en sus sueños.