domingo, 23 de octubre de 2011

Desayuno familiar



Era un día nublado, pero en el interior de aquel hogar siempre daba la impresión de  que resplandecía el Sol durante el fin de semana, y que se extendía un cálido ambiente adormecedor. Como todas las mañanas del domingo, la joven pareja se parapetaba, con sus dos hijos, frente al televisor, aún en pijamas y abrigados con numerosas mantas, mientras los pequeños, como dos cachorrillos,  se empujaban  buscando el calor de sus padres, que los abrazaban y acariciaban mientras ellos no paraban de jugar hasta que comenzaban las noticias. Era el programa  preferido de toda la familia, que provocaba que se excitaran nada más oír la música  de cabecera, manteniendo toda su atención y concentración.  Marta  hacía un intento de levantarse para ir a preparar el desayuno, pero sabía que Jose  la retendría para ofrecerse él. No le importaba, le encantaba mirarlos tiernamente desde la cocina, que quedaba abierta al salón por un gran ventanal y a la terraza, desde donde se divisaba el frondoso bosque que cubría las montañas. Jose disfrutaba con solamente contemplar cómo sus pequeños y Marta se llevaban las manos a la cabeza y reían al ver aquellas graciosas imágenes de la tele. Era sorprendente ver como gritaba el dictador mientras le arrancaban literalmente los pelos de la cabeza hasta convertirse en un amasijo de sangre que caía por su rostro horrorizado. Los niños parecían explotar de risa al ver al personaje suplicar mientras lo linchaban a patadas entre el tumulto. Uno de los pequeños, sin dejar de reír, comparaba esas divertidas  imágenes  con la de la noticia sobre la violación  y asesinato de una mujer la semana anterior, en la que se podía observar como sus gritos se ahogaban antes de perder el sentido a medida que se desangraba por las numerosas cuchilladas que le habían asestado aquella banda juvenil. Jose, que no quería perderse todo el espectáculo se apresuraba con la bandeja del desayuno que colocaba entre los suyos. En ese momento es cuando llegaba la madre de Marta que al abrir la puerta se encontraba con aquel espectáculo “¡¿cómo pueden dejar ver eso a los niños?!” –gritaba escandaliza– frente a los gestos de indiferencias de Marta y Jose que se miraban riéndose “¡no seas anticuada mamá!” –le respondía Marta, mientras su madre seguía mirando con horror cómo sus pequeños nietos devoraban compulsivamente sesos humanos de Irak, costillas de niños de Somalia, riñones haitianos, zumo de ojos de narcos mejicanos y asado de desaparecidos macerado con tripas de toreros muertos.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Los hombrecillos


Dicen que los grandes seres que gobiernan el mundo, a veces, se reúnen en secreto en algún lugar del espeso bosque. Llegan desconfiados y temerosos de que los descubran, recelando de los otros, mostrándose hostiles y agresivos, como si tuvieran miedo. Cuando rebasan la puerta principal, se quitan sus pieles y se descubren, para luego salir del interior de sus titánicos cuerpos unos miserables hombrecillos desnudos, temblorosos y asustadizos, de grandes ojos que sobresalen de sus pálidos rostros enfermizos.
 Ya en el interior de la humilde casita de madera, bajan por una larga rampa, moviéndose torpemente, chocando unos contra los otros y emitiendo pequeños gruñidos, como si fuera una manada de ratas desorientadas. En la oscuridad, el silencio parece adormecerlos hasta que se oye la débil voz de uno de ellos, que inicia una especie de plegaria que repiten los demás intermitentemente, provocando un murmullo que se vuelve ensordecedor a medida que rezan cada vez más rápido, casi gritando, a la vez que despiden un olor nauseabundo que ilumina todo el espacio, hasta que, casi al unísono, comienzan a vomitar una especie de jugo verdoso muy espeso con babosas flemas ensangrentadas.
El lugar se vuelve fangoso e irrespirable. Es entonces cuando, precipitadamente, salen exhaustos  y jadeantes de allí, con sus estómagos vacíos, y, tras ponerse sus enormes disfraces, se mueven entre ellos violentamente, como si estuviesen bailando una danza guerrera, mientras que, a modo de lamentos  emiten, abriendo exageradamente sus fauces voraces, unos rugidos atronadores que se extiende por todo el planeta, tras lo cual comienzan a correr en todas las direcciones, dispuestos a devorar el mundo y saciar nuevamente su codicia desmedida.

miércoles, 6 de julio de 2011

Oscurece en Las Palmas de Gran Canaria

Presentación de Oscurece en Edimburgo
La primera novela escrita de forma conjunta por 7 autores
Jueves, 7 de Julio de 2011, a las 19.30 h.

El Corte Inglés
(Mesa y López, 15 – 7º planta)


Oscurece en Edimburgo ha roto la dinámica de escritura unidireccional, escritor-lector. En dicho acto y como presentación a nivel nacional de la novela, se debatirá sobre la dificultad de escribir una novela por varios autores y la experiencia vivida en el proceso de su escritura. Una novela que nace sin plan de escritura previo, sin personajes definidos y mucho menos sin final. A modo de carrera de relevos.
A medida que pasa el tiempo y a medida que avanzan los nuevos sistemas de comunicación, la forma de comunicarse entre lector y escritor avanza también. Se trata de encontrar nuevas maneras de escribir, de trasladar el mensaje y en Oscurece en Edimburgo se ha conseguido.
En una novela, el lector se acomoda a la voz que traza un narrador, una voz que, a lo largo de la historia pueda tomar diferentes matices, pero es una. En el caso de Oscurece en Edimburgo ¿cómo conseguir que esa voz parezca única, si proviene de siete plumas distintas? Éste, ha sido uno de los retos que se ha superado en esta novela. El lector se encontrará con siete modos de hablar que, sin embargo, se han empastado entre sí hasta formar una coral de sonido compacto y unísono.
El proceso de la construcción de la novela ha estado expuesto en internet durante nueve meses, y los lectores han opinado capítulo tras capítulo, han entrado en la cocina de la creación y han visto como esta obra se ha ido edificando y en muchos casos su opinión se ha tenido en cuenta. El resultado, una novela negra de capítulos efervescentes, donde no existen capítulos de transición ni de relleno. Vértigo literario.
Dicho acto será presentado por Antonio Lozano y contará con la presencia de varios de sus autores: Francisco Concepción, Marcos Alonso, Dácil Martín. y Ana Joyanes. El resto de coautores de Oscurece en Edimburgo son: Amando Carabias, Anabel Consejo, Inmacuala Vinuessa.

jueves, 23 de junio de 2011

Oscurece en La Laguna

Nuestros plumigos de Tenerife están en plena faena. Estos días están en La Laguna presentando y firmando ejemplares de "Oscurece en Edimburgo" en la Feria del Libro de La Laguna. Recordemos, además, que Ana Joyanes también presenta su última novela  "Sangre y Fuego" y "Lágrimas mágicas".




Inma Vinuesa y Francisco Concepción completa la expedición, a la que habría que sumar a nuestra compañera Dácil Martín, que no sólo es coautora de la novela sino que también  ha demostrado, -como podemos apreciar en la foto- sus dotes de modelo.

miércoles, 27 de abril de 2011

Refugio


 Vuelo entre los finos hilos
de un sucio azul, que se retuercen
sin prisas,
secuestrando mi mirada,
y lejos de todo me pierdo en la nada,
deshaciéndome como el humo que renuncia.

Floto en el tiempo
suspendido entre una nota y un silencio
ajeno a mi imaginación
en caída libre al infinito,
que me arropa entre sus límites inalcanzables,
del que se desprende un brillo hiriente y frío.






Es un espacio limpio y vacío
lleno de una paz sin preguntas,
donde me ahogo sin desesperación
y lentamente… me voy dejando,
pero siempre es tarde cuando regreso
y  siempre pronto para volver.

martes, 26 de abril de 2011

Vivir


Y cuando haya vivido mil años,
cuando haya conocido todos los lugares con sus rincones,
cuando haya visto miles de millones de miradas
y cuando haya contado todos los colores y los sabores
y distinguido todos los perfumes,
cuando haya reído tanto de todo lo que se puede reír
y cuando haya escrito todos los poemas,


entonces,…
ya no sabré que mirar
ni que vivir
y habré querido morir mil veces, todos los días
y sabré, entonces, que la vida también es muerte
y que los sueños son sueños
y que aunque no alcancemos la Luna con nuestras propias manos
podemos oler el Universo
y sentir su grandeza
sin necesidad de devorarla.

La sal de tu ausencia

Alguna veces, cuando los días nos dejan solos huelo la sal de tu ausencia y presiento el murmullo de tus secretos que se petrifica...