miércoles, 17 de septiembre de 2014

Nana



Los ojos más bellos
que horadaron el tiempo
se han dormido en tus manos
y la cama vacía
se ha acurrucado de sonrisas heridas,
de miradas perdidas
huérfanas de ti.

El aire ha dejado de respirar
y se ha impregnado de miedos,
de temblores que trepan por las piernas
y sacuden violentamente el alma,
fuego abrazador que aletea,
sudor amargo que ahoga,
marea que borra las estelas.

Hoy los relojes han perdido la fe
y las hojas de un nuevo otoño
deambulan sin saber qué hacer.

Hoy puede que siempre lo sea
y el pulso a la vida se llena de rabia
como una traición
que se canta en una nana.


No hay comentarios: