sábado, 2 de noviembre de 2013

Niños de trapo



En el taconeo roto de largo viaje
las prisas escondidas entre sueños
han mordido a los niños de trapo
junto a la puerta vacía
sorprendidos por la tarde
y por las escaleras van cayendo
los tristes pasos y sus maletas
grafiteando con sus cosas los instantes
mientras la vecina gritona escupe besos
y los hijos de los hijos
se curan sus ombligos ensangrentados
y llenan la tarde de despedida
dejando un eco de silencios como estela
y el mar se llena de brazos
y sus huesos esperan en la orilla
donde la voz lejana se hunde en el barro
alimentando las entrañas de la tierra
fecunda hembra que pare semillas
fuertes raíces que se retuercen
flor que huele a veneno
veneno que hiere y mata
perfume que mendiga a sus hijos.

miércoles, 30 de octubre de 2013

Leña rota

La leña rota sacude sus alas
y el color de la risa arde banderas
alzando la noche como una fiesta
en la trastienda del fuego herido
en los frentes sin fe pariendo
cenas de cadáveres en los armarios,
cunas de cenizas en los pozos caducados
donde aún se escuchan el canto de los sables
dibujando fronteras que profanan el mar
levantando muros en los ojos
y el amanecer se cubre de moho
olor a olvido reciclado
que cae como lluvia fresca sin vértigo,
estelas que emborronan el aire,
y la patria se hace himno y se hace música,
y los ríos de madera arrastran mentiras
que escupen en el papel violado
de sangre y tinta corrompida,
huérfanos de la verdad que mendigan sus culpas
una voz atronadora como un eco que fluye
anunciando clandestina la derrota. 

Heridas

En las esquinas de sus pensamientos
cuelgan viejas heridas
que trepan como hiedras
y se vuelven isla.

Es un mundo redondo y ciego,
un silo de sonrisas de amor,
un tesoro de ego blanco,
hielo bajo las pestañas
que escupe miradas que abrazan
la tinta prisionera
hermana de la luz y la sombra,
una dama de encajes de madera,
cruz de hogueras viejas,
de noches tristes
cuando el llanto llama.

Sol de tardes quietas
cuando el viento muere cada mañana
y el niño juega
y la tumba calla.

sábado, 26 de octubre de 2013

Mañanas en San Cristóbal

Nada, 
solo caminar
sobre las perlas arrugadas
de un aliento azul,
susurro de una mañana
sobre la sombra vieja de la piel.

Esa brisa de salitre pegajoso
escupe el nombre,
solo un nombre
que arrastran los callados hasta el mar
murmurando brillos azabaches
sus labios rotos
sobre una cuerda de infinito
besan, lentamente, las nubes ocres,
juramento de hombres arracimados,
lombrices de dientes de oro
que navegan sin dejar estela
y los rayos parten el cielo
de un dios imposible
maldecido entre rezos y miedos. 

miércoles, 21 de agosto de 2013

Olvidé



Olvidé el murmullo de las olas,
la lenta agonía de los sueños,
el vértigo del amanecer.

Olvidé arrancarme el cordón umbilical
que me encadena a la vida
y renuncia a la conquista del vuelo.

Olvidé tantas cosas…
y tantas otras que nunca imaginé,
ahora, cuando regreso a la casa
y las puertas ya están cerradas,
 y las ventanas colgadas de la tarde,
y los platos vacíos sobre la mesa.

Olvidé despedirme
y mirarme al espejo
y ya no sé quién soy.

Sin darme cuenta me fui alejando de mí.

 Y, ahora, cuando ya no soy,
sin darme cuenta…
olvidé  los fantasmas
 que deambulan por la casa

sin saber a dónde ir.

La sal de tu ausencia

Alguna veces, cuando los días nos dejan solos huelo la sal de tu ausencia y presiento el murmullo de tus secretos que se petrifica...