miércoles, 21 de agosto de 2013

Olvidé



Olvidé el murmullo de las olas,
la lenta agonía de los sueños,
el vértigo del amanecer.

Olvidé arrancarme el cordón umbilical
que me encadena a la vida
y renuncia a la conquista del vuelo.

Olvidé tantas cosas…
y tantas otras que nunca imaginé,
ahora, cuando regreso a la casa
y las puertas ya están cerradas,
 y las ventanas colgadas de la tarde,
y los platos vacíos sobre la mesa.

Olvidé despedirme
y mirarme al espejo
y ya no sé quién soy.

Sin darme cuenta me fui alejando de mí.

 Y, ahora, cuando ya no soy,
sin darme cuenta…
olvidé  los fantasmas
 que deambulan por la casa

sin saber a dónde ir.

5 comentarios:

Hortensia Alcala dijo...

No es bueno olvidarse de las cosas amigo... pero así es la vida. Me gusto tu poema.

Marcos Alonso dijo...

Gracias, hortensia, por tu comentario. Tienes razón, olvidar, a veces, es renunciar a uno mismo. Sin raíces no nos podemos sostener.

Ed. Idea dijo...

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Exactamente... no hay que olvidarse.

JotaJota - dijo...

Pues para estar aprendiendo a "cambiar pañales" he de decirte que tus letras son las de un POETA...Me encantó...Te seguiré visitando.
Un saludo.

Marcos Alonso dijo...

Gracias JotaJota por tu comentario. Un abrazo.