sábado, 26 de octubre de 2013

Mañanas en San Cristóbal

Nada, 
solo caminar
sobre las perlas arrugadas
de un aliento azul,
susurro de una mañana
sobre la sombra vieja de la piel.

Esa brisa de salitre pegajoso
escupe el nombre,
solo un nombre
que arrastran los callados hasta el mar
murmurando brillos azabaches
sus labios rotos
sobre una cuerda de infinito
besan, lentamente, las nubes ocres,
juramento de hombres arracimados,
lombrices de dientes de oro
que navegan sin dejar estela
y los rayos parten el cielo
de un dios imposible
maldecido entre rezos y miedos. 

6 comentarios:

Humberto Dib dijo...

Muy bella poesía, Marcos. Yo estoy negado a ella, pero sé (o creo saber) apreciar cuando está bien hecha.
Un abrazo.
HD

Marcos Alonso dijo...

Muchas gracias, Humberto, por tu comentario, son palabras que animan y alientan, aún más por quién las dice.
Un abrazo.

GAVIOTA dijo...

eeeeeeeeeeeeyyy!!
Muchacho, buen de tiempo sin leerte, me ha gustado bastante la poesía.
Gracias, gracias, gracias por todas estas palabras que juntitas hacen momentos felices.
Gracias.

JotaJota - dijo...

Excelentes tus letras, Marcos.
un placer leerte.
un saludo, amigo.

Marcos Alonso dijo...

Hola, Gaviota. Ciertamente estaba algo retirado de estos mundos blogueros, pero lo bueno de esto es que siempre tienes la oportunidad de reencontrarte con los viejos amigos. Un abrazo.

Marcos Alonso dijo...

Gracias, Jotajota. Seguimos en contacto. Un abrazo.

La sal de tu ausencia

Alguna veces, cuando los días nos dejan solos huelo la sal de tu ausencia y presiento el murmullo de tus secretos que se petrifica...