lunes, 31 de octubre de 2011

Sin nombre





Tus dedos dibujan letras en su cara,
mientras sonríes siguiendo su mirada
que se agarra a la vida estéril y seca
asiéndose a tu cuello
para no caer en el abismo,
buscando leche en tus pechos de piel y llanto,
encarándose ,malhumorado,
a los minúsculos buitres que lo acosan
y muerden sus labios y sus ojos
mientras él los golpea con su rabia.
Escribes sobre su piel
nombres impronunciables
porque sabes que apenas podrás usarlo
ni siquiera para  llamarlo cuando agonice
ni siquiera para seguir su rastro.
No necesitará mares
 para contemplar la belleza,
ni frondosos bosques para exaltar el espíritu
solo sentirás un suspiro
y lágrimas de alegría
al recoger el polvoriento mendrugo,
un grito de emoción
cuando la sed se alivia,
Y nosotros nos volveremos ciegos como él
para no vernos
ni reconocer su olor fétido en los basureros.

2 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

El dolor de lo que no podemos evitar y que, como bien expresas, algunos ni miran.
Duro y cierto, el poema va directo al corazón.
Un abrazo, Marcos.

Marcos Alonso dijo...

La verdad que el poema no aporta nada en sí mismo, sólo ese grito de rabia e impotencia mientras miramos tras el cristal, con la insoportable seguridad de que eso nunca nos ocurrirá.
Gracias Isabel, un besote.

La sal de tu ausencia

Alguna veces, cuando los días nos dejan solos huelo la sal de tu ausencia y presiento el murmullo de tus secretos que se petrifica...