En cada madrugada
escucho los silencios disponibles,
la música de los gatos,
la danza del viento,
los viejos recuerdos
que amarillean para convertirse en sueños,
donde siempre apareces
en forma de silueta,
que anuncia tu desnudez,
evasiva,
dispuesta a huir
sin darme tu nombre.
Y mientras me acerco,
despacio,
ojeando los alrededores,
flotando en un mar graso y negro,
mis amigos, divertidos,
corren atraídos por la Ciudad Santa,
cuando la tormenta de nubes rojas
nos sorprende,
empapándonos de sangre.
Dudo
y tú te alejas
sin dejar estelas
que me lleven hasta tí
en medio de la neblina luminosa.
Huelo tu presencia,
dudo,
¿ muerte o libertad?
no sé quién eres,
quizá ambas cosas.
no sé quién eres,
quizá ambas cosas.
10 comentarios:
Querido amigo: la muerte también puede ser, en cierto sentido, la libertad. la muerte también puede ser el descanso, la serenidad total, el desarraigo de esta vida emocionante, pero peligrosa. Yo prefiero, anturalmente la vida, pero en libertad. Me refiero a la libertad personal, eso de poder ser uno mismo el que desea ser, por encima de las naturales consecuencias de los errores personales. Un fuerte abrazo y gracias por tu poesía.
¡Fernando, amigo, que lujo tenerte por aquí! Espero que estés bien, la última vez que visité tu blog creo que comentabas que ibas a operarte de algo. La verdad es que apenas tengo tiempo, de momento, de recorrer los blogs amigos, ni casi de escribir. Por cierto me encantó una poesía tuya sobre Euskadi, soberbia.
Me identifico con tu definición de libertad, Fernado,"la libertad personal,...ser uno mismo el que desea ser" por encima de las libertades que se venden en los souvenires políticos, ideológicos, comerciales. Lo asocio a esa paz interior que te permite reconocerte y aceptarte. La muerte cuando vamos a su encuentro significa fracaso, miedo y cobardía, aunque la podamos entender como liberación ante el dolor o la desesperación. En cambio cuando nos viene a buscar, cuando la estamos esperando y nos sonríe, que hermoso es corresponderle con otra sonrisa, mientras miramos hacia atrás ligero de equipaje.
Un abrazo.
Aveces la una es el camino de la otra y la otra de la una.
Me gustan tus palabras Un beso paisano
Hola Cuarentañera. Cierto, la muerte como liberación, qué fácil es confundirla cuando estamos desesperados.
Un beso
Encuentro versos que me empujan a tomar la pluma de inmediato.
Creo que la muerte lleva a la libertad, y la libertad a la muerte. No sé si son la misma desnudez evasiva de esa silueta que nos convoca, pero pudiera ser.
Bajo mi criterio personal, creo que sólo es posible alcanzar la Libertad colectiva, cuando se ha conquistado la personal, ésa a la que os referís Fernando y tú. Una sociedad, colectivo, grupo, etc., no puede ser libre si sus individuos no lo son. Y demasiados preferimos, quizá, la Ciudad Santa, sobre todo cuando llueven gotas de sangre
Comparto esa idea. Amando, ¿cómo vamos a ser libertarios cuando somos esclavos de nosotros mismos? Ante todo debemos buscarnos y respetarnos, ese es el punto de partida.
Aunque la muerte
no es deseada, en
muchos casos es
liberadora de
sufrimiento.
Tres conceptos muy
unidos a la esencia
del ser.
Vida, libertad y muerte.
Besos
Sí, Marisa, a veces puede ser incluso lo mismo. Aunque sé que es un tema polémico, la muerte puede, en algunos casos, ser dignificadora del individuo, me refiero a la eutanasia, claro.
Un beso
Emocionante.
La muerte siempre remueve sentimientos. La libertad, también.
Sí, Ana, a veces creo que son dos vías para huir de nosotros mismos o encontrarnos. Gracias
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