Lejos, entre la nada y el tiempo,
cuando los ojos no pueden cerrarse
ante tanta miseria,
cuando los niños dejan de serlos,
para confundirse con los desperdicios,
las pisadas descalzas
en las encharcadas calles de podredumbre,
gusanos retorciéndose entre el lodo,
luchando por el excremento,
endureciendo su piel,
afilando sus miradas,
muriendo todos los días,
un poco,
vigilantes
cerca de la trampa,
coqueteando con la muerte,
vendiendo sus almas,
de otras almas sin almas,
secos,
vacíos
sin lágrimas,
desafiando al reloj
que avisa a los que mueren
de que ya no están vivos.
La navaja por el videojuego,
el pintalabios por la muñeca,
el hoy por el mañana.
Y sobre el charco
pasa la gente,
impasible,
inmune,
sin saber,
sin importale
que es de sangre.
9 comentarios:
Qué imagen de un mundo deshumanizado y tremendamente egoista.
Desolación en tus versos, Marcos, tristeza que nace tras romper inocencias.
Impresionante conjunto de versos con tan dura temática!
Saludos, y gracias por aparecer en mi humilde papelera...
Más saludos!
bonito poema. El mundo es una cloaca, hay que evitar las ratas..
Hermosa conjunción de versos. Me gusta.
¿Quién es lo suficientemente lúcido para saber el momento en que se ha dejado justo de ser niño para convertirte en todo lo que los demás desearon que fueras?
Que el corazón lleve intacto siempre ese pequeño ser colmado de sabiduría, para asumir entonces este mundo domesticado de una mejor manera.
Una sonrisa grande para ti.
Raquel
Si ya sabía yo porqué me niego a dejar de ser en lo más profundo de mí una niña.
Hola, llegué ayer a tu casa, pero problemas técnicos me impidieron poder dejarte mi huella, soy mar y me gusta lo que veo por eso si das tu permiso me quedaré por aquí cerca.
Un saludo,
Gracias Jordim. Cierto una cloaca a veces idealizada.
Gracias Angus, Bienvenid@
Gracias Raquel. comparto tu deseo.
Un abrazo
También somos niños, no hemos dejado de ser lo que hemos sido en cada instante.
Gracias mar, es un placer y un honor que estés en ésta tu casa.
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