martes, 9 de noviembre de 2010

Arde el Aaiún


Arde el Aaiún

A varios miles de kilómetros de aquí mueren o han muerto soldados españoles en misión de paz, en Bosnia, Líbano, Afganistán... El gobierno de mi país considera que es necesaria esa intervención, porque en esos países se violan los derechos humanos, se perpetran campañas de limpieza étnica o se conculcan los más elementales derechos de los pueblos. Desde donde yo vivo hasta el Aaiún  hay una distancia menor que de Zaragoza a Barcelona. Allí, en estos momentos, están muriendo niños, jóvenes y adultos indefensos a manos de las Fuerzas de seguridad del Estado marroquí. Hombres y mujeres han sido detenidos, violados sus domicilios, destruido sus enseres y pertenencias, torturados o desaparecidos. Creo que sería redundar decir que todo esto ocurre sin garantías constitucionales. El gobierno de mi país interviene en numerosos foros internacionales para lograr un mundo mejor y más justo. En algunos casos ejerce la presión internacional para conseguir que países, como Cuba, liberen a sus presos políticos y permitan la práctica de las libertades políticas de expresión, asociación y  manifestación. A poco más de doscientos kilómetros de aquí hay un pueblo que habla español, muchos de ellos tuvieron un carnet de identidad español, jugaban a las quinielas de la liga española de futbol; y, también allí nacieron, trabajaron o estudiaron hombres, mujeres y niños españoles. Ese pueblo ha sido ocupado ilegítimamente, por la fuerza de las armas, invadido por miles de ciudadanos marroquíes en una colonización organizada por el propio estado marroquí; ninguneado por las mayores democracias del planeta, que lo miran por el doble rasero, por no decir que miran hacia otro lado. También la ONU está presente en el Sahara, posee un destacamento de 250 efectivos, fuera del Aaiún, que no interviene, “son asuntos de desorden público” dicen, y siguen viniendo a mi ciudad buscando el ocio que no encuentran en el Aaiún, gastando parte de los más de 800 millones de euros que los distintos países dan a la ONU para un cometido que en muchos años no han hecho.

Marruecos es un país hermoso de gente noble. Yo tengo un buen amigo marroquí que me emociona cada vez que me llama “mi hermano”. Esto no es un conflicto de pueblos, ni culturas, ni religiones. El Sahara es un gran territorio donde caben todos, donde todos son necesarios, pero también es un país rico con muchos recursos y grandes posibilidades que atrae la codicia del poder económico de grandes empresas, políticos corruptos, y gobiernos inmorales.

Parece extraño como España, al igual que Francia o los EEUU, le dan tantas concesiones al Gobierno marroquí, tratos preferenciales y sobre todo  como estos países, grandes luchadores por la libertad y la democracia y en contra del terror, se pone una venda en los ojos o miran a otro lado. Los mismos que celebran el día de la Independencia o la liberación de los ejércitos invasores y se enorgullece de la resistencia que ofrecieron a las tropas de ocupación en sus respectivos países.

Una vez, la representante de Estados Unidos en las Naciones Unidades, Jeane Kirkpatrick, dijo, refiriéndose a los dictadores latinoamericanos de entonces “(…) son unos hijos de putas, pero son nuestros hijos de putas (…)”

Ésta puede ser la explicación en esa sorprendente relación entre los países democráticos occidentales y el gobierno alauita. Pero sin duda, las injusticias nos duele a todos y toda la gente de bien, los que valoran la libertad, la solidaridad, la democracia y el respeto a los derechos humanos, en estos momentos nos sentimos saharauis y nos avergüenza nuestro gobierno por su actitud hipócrita, pasiva y cómplice. Estoy convencido, y no es la primera vez que ocurre en la Historia,  que depende de nosotros mismo el conseguir un mundo mejor denunciando sin desfallecer este tipo de hechos. Los saharauis lo vienen haciendo y sufriendo desde hace más de 35 años, repartidos entre los territorios ocupados y los campos de refugiados de Tinduf, pero como en la caja de Pandora aún le queda una cosa: la esperanza, y saben que en el desierto más hostil a veces surge una flor que los advierte de la existencia de agua de la que depende su supervivencia.

8 comentarios:

Amando Carabias María dijo...

Querido Marcos, como he expresado en otros lugares, completamente de acuerdo.
Esta misma mañana, con un amigo y compañero de tintes progresista, intentaba explicarle que muchos de los problemas que hoy sufre El Sáhara, en concreto ahora nos acordamos del Aiún, se deben a que España, nuestro país hizo muy malamente sus tareas. No cumplió con su obligación de ex 'potencia' colonizadora. Se largó, sin más. Todavía entre nosotros viven personas que cumplieron su servicio militar en aquellas tierras.
Algo tenemos que hacer.
Como he escuchado esta tarde a Odón Alonso, alcalde de San Sebastián, convendría que los gobiernos, cuanto más democráticos, más alzaran la voz contra estas dictaduras que asolan cuanto tocan.
Como bien dices no se trata de un conflicto cultural, religioso o personal.
Pero como bien has dicho también, demasiados intereses hay en juego.
¿A qué poderoso le interesa el hambre, la desesperación, el dolor, la muerte, de un puñadao de saharauies?
Gracias por traer esta reflexión.

Fernando dijo...

En mi pueblo me vende empanadillas, croquetas y pollos asados un saharaui. Tiene a su mujer y una niña recién nacida. Me dice que su mujer quiere quedarse en el desierto y no venir a España. El envía su dinero para sostener a ellos y a los abuelos. Este es un chico de veiticuatro años, que ha nacido en medio de un solar argelino, expulsado de su tierra. Ha nacido en el exilio y tendrá que volver pronto otra vez para pelear por su patria. Los franceses, USA y nuestro gobierno prefieren sacrificar a los saharauis par evtar la ntrada de AlKaeda en el mogeb. No se contempla una solución. Morirán los humildes, como siempre.

Marcos Alonso dijo...

Ciero Amando, ¿A qué poderoso interesa el hambre, la desesperación...?, pero también es cierto que deberíamos preguntarnos ¿qué nos importa a la mayoría de las personas del planeta el hambre de los poderosos, su codicia, su mezquindad,...? Si nos hiciéramos esa pregunta acabaríamos con la mayoría de los conflictos que provocan dolor y muerte.

Un abrazo

Marcos Alonso dijo...

Hola Fernando!

Gracias por tu comentario. Sí, claro en realidad solo (qué difícil se hace no poner acento) se trata de daños colaterales para evitar un mal mayor, Al Qaeda, las armas de destrucción masiva, la gripe aviar, Caperucita roja, el ratoncito Pérez, su ... Hay que ver cuántos guionistas de cine hay por ahí en EEUU & Cia.

Una abrazo maestro.

Ana J. dijo...

El Sahara, Palestina... los intereses de los poderosos frente a la justicia. Y el olvido después.
Decepcionante

María dijo...

Hola Marcos, ya dejé mi comentario en La Esfera, sobre tu escrito a cerca del problema del Sahara, así que no lo voy a repetir.

He descubierto tu blog, que intentaré seguir. En un principio creía, que todos escribíais en La Esfera Cultural, pero después he ido viendo, que además tenéis vuestro propio blog.

Para mi, novata en esto, es un poco de lío, pero me gusta leer vuestros escritos, así que voy como alma en pena, todos los días, de blog en blog, buscando lo último publicado.

Basta de rollos, sólo quería saludarte y decirte que echo de menos tu sentido del humor, aunque todos los temas no se prestan a ello.

Un abrazo.

Marcos Alonso dijo...

Sí, Ana, una triste historia que se repite como un eco amargo.

Marcos Alonso dijo...

Hola María. Bienvenida a esta humilde casa. Pasa cuando quieras y nos tomamos un café.

Un beso y otro para ti Anaaaa que se me olvidó.