sábado, 1 de mayo de 2010

Ratones



Los ratones bendecidos
bajan de los cielos desgarrados
para izar banderas en los patios
tras conquistar los viejos palacios
entre gritos uniformes
y carreras alocadas.


En los cristales nobles,
cuando lágrimas de lluvia
recorren su fría y sucia superficie
borrando, como una cortina,
el viejo Régimen,
se dibuja una silueta de una princesa desolada.

Triste y vieja,
sus ojos se hunden
mientras muere en arrogancia,
y el olor fétido
se vuelve perfume
inundándolo todo,
cuando la noche se vuelve noche,
el frío humo
y los ojos cuelgan
sobre las sonrisas
de ratones.

4 comentarios:

SKIZO dijo...

In your honour and in the honour of wall the Writwrs and Poets, I published an ilustration.

Marcos Alonso dijo...

Thank you very much, Skizo.

Clara Schoenborn dijo...

Siempre llegará la hora en que los ratones podrán sonreir. Es cuestión de tiempo, nada más, la historia lo confirma una y otra vez. Me gusta este tipo de poemas. Un saludo con afecto y gracias por tu visita a mi blog.

Marcos Alonso dijo...

Gracias Clara es un honor tener
aquí. Ciertamente su triunfo es inevitable, y todos nos alegramos.

La sal de tu ausencia

Alguna veces, cuando los días nos dejan solos huelo la sal de tu ausencia y presiento el murmullo de tus secretos que se petrifica...