Los ratones bendecidos
bajan de los cielos desgarrados
para izar banderas en los patios
tras conquistar los viejos palacios
entre gritos uniformes
y carreras alocadas.
En los cristales nobles,
cuando lágrimas de lluvia
recorren su fría y sucia superficie
borrando, como una cortina,
el viejo Régimen,
se dibuja una silueta de una princesa desolada.
Triste y vieja,
sus ojos se hunden
mientras muere en arrogancia,
y el olor fétido
se vuelve perfume
inundándolo todo,
cuando la noche se vuelve noche,
el frío humo
y los ojos cuelgan
sobre las sonrisas
de ratones.
4 comentarios:
In your honour and in the honour of wall the Writwrs and Poets, I published an ilustration.
Thank you very much, Skizo.
Siempre llegará la hora en que los ratones podrán sonreir. Es cuestión de tiempo, nada más, la historia lo confirma una y otra vez. Me gusta este tipo de poemas. Un saludo con afecto y gracias por tu visita a mi blog.
Gracias Clara es un honor tener
aquí. Ciertamente su triunfo es inevitable, y todos nos alegramos.
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