Tras el cristal,
lejos de todo,
observo,
indiferente,
sin que nada importe,
la luz de un día enumerado,
como si fuese una pecera,
donde se repiten los movimientos
con leves variaciones,
huérfanos de sonido y aire,
igual que un cuadro
imitado mil veces,
anónimo, como yo,
mirándonos,
sabiéndonos,
sin reproches,
sostenidos en esa línea que transcurre
ajena a sí misma,
como en la que flota el hielo,
la mirada perdida,
como la partida sin final,
cuando el presente se resiste,
parapetado,
incrustado
en la desmemoria,
y el día se resiste,
y las horas no llegan,
y los pensamientos no fluyen
ahogados en la pecera…
espacio…
solo espacio.
7 comentarios:
Se resiste el presente, parapetado en los miedos, en las dudas, preocupaciones y prejuicios. Ojalá seamos capaces de transitar por él en libertad en todo momento. Un abrazo.
Alguna vez, aunque conozcamos nuestro DNI, todos somos anónimos de nosotros mismos.
El cristal, aunque trasparente, separa los mundos, para que los pensamientos fluyan hay que romperlo.
Hermoso poema. Gracias.
Yo busco mi inspiración mirando el techo... quizá ponga una pecera en mi salón... me gusta tu poema.
Un abrazo.
qUE BONITO POEMA!!
GRACIAS POR COMPARTIR
sALUDOS!!!
Gracias amigos por vuestros comentarios. El presente o la sensación de permanecer, olvidados del pasado o sin echar de menos el futuro, es una forma agradable de "estar", ligeros, libres, como si flotáramos, solo espacio. Y luego ... volvemos a dar al PLAY.
Me gustó mucho este poema.¡Felicitaciones!
Un saludo desde Buenos Aires
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