Ya se que soy pésimo con las matemáticas, nunca entendí las ecuaciones de segundo grado, ni la importancia que pudiese tener. Siempre creí que eran inútiles, y una majadería de los profesores, hasta ahora. La moneda seguía en el aire dando vueltas sin parar. Mis pasos temblorosos se preguntaban quién o qué podía ser aquello, mientras recordaba la imagen de Montse escapando de mis brazos. Al menos los cerditos, ranitas y fantasmas no entraban en la ruleta, o eso esperaba. Y mis pasos seguían llevándome con ellos, sin yo querer. El bulto parecía crecer y mi temor con él. No me atreví a tocar aquella cosa, irreconocible, empaquetada en mantas, como si fuese un regalo impredecible. Bordeé la cama, hasta el otro lado, sobre el que se recostaba, y adiviné un rostro que a duras penas sobresalía. Me acerqué, con cuidado, con miedo, temiendo algo, que a lo mejor ya sabía y lo miré: ¡¡era él!! Quiero decir: ¡era yo! ¡¿Cómo él podía ser yo?! Bueno, dejémonos de ecuaciones” –pensé.
Era joven para estar muerto. Nadie me había avisado. ¿Cuántas veces en la vida experimentamos algo por primera vez?; sin embargo, ésta era la primera vez que era la última. Lo miraba y me miraba, mirándolo a él. Inmóvil con los ojos abiertos, con una fúnebre palidez de sudor seco. “Pobre infeliz” –pensé. Sin darme cuenta, el ateo comenzó a rezar una oración y los ojos se le llenaron de lágrimas que nunca llegaban a caer sobre el suelo. “¡¡Me jode ser un fantasma, un espíritu, ni siquiera se oye una música de fondo como en Ghost!!” –Dije gritando y llorando de rabia. Un extraño ruido me sobresaltó, era como un quejido y el bulto giró para volver a quedar inmóvil boca arriba. Sus ojos, mis ojos, miraba aquel extraño cielo y de repente, algo me llamó la atención y mi mirada se dirigió a aquella luz estridente que había sobre la mesilla de noche: las 8:55, marcaba el reloj digital. Oí una voz: “Levántate Jose”. No sé como llegué río abajo hasta la cocina y me senté al lado de la gran mesa. Ella estaba allí de espaldas junto al fregadero haciendo no se qué.
-Vaya, parece que tuviste una buena noche –me dijo, burlona- Oye trae el pan y el periódico que está en la entrada, para que desayunes algo antes de ir al trabajo –me dijo
Tras el agotador periplo volví a la mesa y comí algo a duras penas: un tazón de leche con un sándwich de jamón y queso fue suficiente, mientras hojeaba el periódico deshojado. Busqué la primera página y la coloqué en su sitio, dándole unos estirones al aire, como si fuera la ropa recién recogida de la liña. ¡Y los ví…!, Eran mis amigos: Montse, su hermano y Catherine! ¡¡joderr!! Me levanté lleno de rabia y salí corriendo al trabajo.
-¡Jose, termina de desayunar que aún es temprano! –Me gritó mi madre, antes de acercarse al periódico y leer, sobre la imagen de los dos jugadores entre el arbitro: El Barça, campeón de Europa tras derrotar al Manchester por 2-0.
-¡Que raro es este chico! –dijo mi madre, antes de volver a sus quehaceres sin entender nada.
Era joven para estar muerto. Nadie me había avisado. ¿Cuántas veces en la vida experimentamos algo por primera vez?; sin embargo, ésta era la primera vez que era la última. Lo miraba y me miraba, mirándolo a él. Inmóvil con los ojos abiertos, con una fúnebre palidez de sudor seco. “Pobre infeliz” –pensé. Sin darme cuenta, el ateo comenzó a rezar una oración y los ojos se le llenaron de lágrimas que nunca llegaban a caer sobre el suelo. “¡¡Me jode ser un fantasma, un espíritu, ni siquiera se oye una música de fondo como en Ghost!!” –Dije gritando y llorando de rabia. Un extraño ruido me sobresaltó, era como un quejido y el bulto giró para volver a quedar inmóvil boca arriba. Sus ojos, mis ojos, miraba aquel extraño cielo y de repente, algo me llamó la atención y mi mirada se dirigió a aquella luz estridente que había sobre la mesilla de noche: las 8:55, marcaba el reloj digital. Oí una voz: “Levántate Jose”. No sé como llegué río abajo hasta la cocina y me senté al lado de la gran mesa. Ella estaba allí de espaldas junto al fregadero haciendo no se qué.
-Vaya, parece que tuviste una buena noche –me dijo, burlona- Oye trae el pan y el periódico que está en la entrada, para que desayunes algo antes de ir al trabajo –me dijo
Tras el agotador periplo volví a la mesa y comí algo a duras penas: un tazón de leche con un sándwich de jamón y queso fue suficiente, mientras hojeaba el periódico deshojado. Busqué la primera página y la coloqué en su sitio, dándole unos estirones al aire, como si fuera la ropa recién recogida de la liña. ¡Y los ví…!, Eran mis amigos: Montse, su hermano y Catherine! ¡¡joderr!! Me levanté lleno de rabia y salí corriendo al trabajo.
-¡Jose, termina de desayunar que aún es temprano! –Me gritó mi madre, antes de acercarse al periódico y leer, sobre la imagen de los dos jugadores entre el arbitro: El Barça, campeón de Europa tras derrotar al Manchester por 2-0.
-¡Que raro es este chico! –dijo mi madre, antes de volver a sus quehaceres sin entender nada.
3 comentarios:
Entonces, ¿todo había sido un extraño sueño? ¿El bulto era tu misma muerte? Perdona, tal vez no lo haya entendido muy bien y debiera releer desde el principio. Muchas escenas se me han revelado claras, pero me ha costado unirlas, tal vez por estar obsesinada por descubrir qué era el bulto, al que no he perdido de vista ni un momento. No sé si es mucho pedir, pero me gustaría que nos hicieras un breve comentario a modo de resumen, no me atrevo a comentar el relato por miedo a hacer el ridículo. La redacción es magnífica, pero creo que en algún momento me he perdido. Prefiero ser sincera.
Espero tu respuesta.
Hasta pronto.
Hola Mercedes, la verdad que hsta yo después de leerlo detenidamente veo que no esta expresado claramente. El relato se refiere a la victoria del FC Barcelona sobre el Manchester United en la final de la Champions del año pasado. De ahí la resaca de Jose. Montse, la catalana, representa al BarÇa y Peggy, la inglesita, al Manchester, mientras el hermano de Montse, el de la ropa de negro, es el árbitro. Se trató de una pesadilla tras la resaca.
Un abrazo
Ahora sí. Será posible, los quebraderos de cabeza que me has dado... Vale, ya encaja todo. Gracias, te agradezco tu aclaración, ha sido todo un detalle. Sigo pensando que la redacción del texto es buena y entretenida, otra cosa es que a mí me costara trabajo descifrar algunos datos.
Un abrazo.
Publicar un comentario