viernes, 21 de diciembre de 2012

Ocupas



No, claro que no queremos vivir de esta manera, ¿pero qué podemos hacer si no tenemos dónde caernos muertos? –dijo resignado, y, ante la sorpresa del empleado, el ocupa volvió a meterse por el  agujero hasta desaparecer.
Después, tras permanecer durante un rato un tanto perturbado, el enterrador prosiguió su ronda  golpeando las lápidas, para saber si los inquilinos eran provisionales o definitivos.

7 comentarios:

mabrito67@gmail.com dijo...

Definitivos casi todos. Me temo...

Marcos Alonso dijo...

Sí, Miguel Ángel, definitivos sí, aunque es posible que muchos respondan al enterrador. Es curioso cómo países ricos, como España, cada vez somos menos ricos y sufrimos un deterioro que nos acerca a realidades típicas de otros países menos desarrollados. Estoy pensando en países como Egipto, donde existen barrios inmensos como la ciudad de los muertos en el Cairo, en la que miles de personas viven en el mismísimo cementerio. Y es que a veces la imaginación literaria no es capaz de superar a la cruel realidad, dejando la ficción en mero realismo mágico. Un abrazo.
Marcos Alonso

Ana Crespo Tudela dijo...

La diferencia es que los definitivos, dicen, descansan en paz mientras que a los provisionales no les dejan, siquiera, revivir. Como dices, Marcos, no hay ficción que iguale la vida torturada de miles de personas. Ahora, cerremos los ojos y celebremos la Navidad, y seamos realistas y pidamos lo imposible; que Jesús resucite y ponga paz.
Un abrazo

Marcos Alonso dijo...

Gracias, Ana, por tu comentario. A veces la realidad supera la ficción y la ficción a la realidad. Cuando ves en la tele o lee en los libros situaciones tan dramáticas, te resultan lejanas como si fuese un cuento, ahora, en España y de repente, nos hemos convertido en personajes de una novela de terror. Un abrazo.

Marina Filgueira dijo...

No! Que va, no creo que tuvieran ninguna otra opción! Disfrutemos mientras podamos!... Un baso.

Veo extrañada, que pocos comentarios o comentaristas hay: Siendo un blog bien bonito e interesante.

Pero claro está, que para que te visten, debes hacerlo tú también.

Esto funciona así.

Marina Filgueira dijo...

Un beso......... No un baso. Que no tengo sed a esta hora de lo mañana. Pasa que aún estoy dormida.

Marcos Alonso dijo...

Tienes toda la razón, Marina, y de hecho lo hago, aunque no deje comentarios. También mi blog es visitado, según puedo comprobar en las estadísticas, pero igualmente no suelen dejar comentarios. Lo comprendo a veces resulta agotador escribir en todos y atender a tantos sitios que nos gustan. Lo cierto es que últimamente lo tengo un poco abandonado con esto de atender a la promoción de "Andamana, la reina mala". Por eso siempre es una alegría cuando me encuentro un comentario como el tuyo. Un beso.


E

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