
Nunca pensé que se notara tanto una estrella más en el cielo, y que su calor fundiera el hielo de nuestras almas para arrancar viejas lágrimas contenidas que ahora brotan de nuestros ojos cuando tu recuerdo nos invade.
Sé que te llamamos, en voz baja, cuando estamos solos, para que compartas tu risa con nosotros y siembres con ella la cálida paz que nos hace sonreír y nos llena intensamente.
Ahora sé que la vida tiene color y perfume, un color lleno de matices que has pintado en nuestras vidas, que no precisa de contornos para descubrir la verdadera importancia de las cosas, y ese aroma intenso, lleno de esencias, que has dejado en el aire y que respiramos hasta que nos duele el pecho, sin desperdiciar las más mínimas sensaciones ni el más insignificante detalle.
Y siempre sentiremos tu presencia porque te llevamos dentro, en lo más hondo, acompañados de tu sonrisa, contemplando tu brillo que nos ilumina y da fuerzas.
En memoria de Angélica
5 comentarios:
Que hermoso. Yo también pienso que cuando alguien se va, en el cielo hay una estrella más.
Besos
nela
Cierto por eso existe la noche. Gracias Nela por tu comentario.
Es importante que los recuerdos se materialicen en escritos tan hermosos, porque estos nunca mueren.
Lo escrito siempre permanece y vive cada vez que alguien lo lee.
Besos
Gracias Inma. Tienes razón, es como dejar huellas para no olvidar de donde venimos.
Un abrazo.
Hermosa despedida, Marcos. Cuando uno ha sufrido, vivido, llorado con una muerte cercana, conecta inmediatamente con el dolor de cualquier pérdida. Tú además, nos brindas ese hálito de continuidad tan reconfortante¡ Gracias Marcos y un abrazo.
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