miércoles, 30 de octubre de 2013

Leña rota

La leña rota sacude sus alas
y el color de la risa arde banderas
alzando la noche como una fiesta
en la trastienda del fuego herido
en los frentes sin fe pariendo
cenas de cadáveres en los armarios,
cunas de cenizas en los pozos caducados
donde aún se escuchan el canto de los sables
dibujando fronteras que profanan el mar
levantando muros en los ojos
y el amanecer se cubre de moho
olor a olvido reciclado
que cae como lluvia fresca sin vértigo,
estelas que emborronan el aire,
y la patria se hace himno y se hace música,
y los ríos de madera arrastran mentiras
que escupen en el papel violado
de sangre y tinta corrompida,
huérfanos de la verdad que mendigan sus culpas
una voz atronadora como un eco que fluye
anunciando clandestina la derrota. 

Heridas

En las esquinas de sus pensamientos
cuelgan viejas heridas
que trepan como hiedras
y se vuelven isla.

Es un mundo redondo y ciego,
un silo de sonrisas de amor,
un tesoro de ego blanco,
hielo bajo las pestañas
que escupe miradas que abrazan
la tinta prisionera
hermana de la luz y la sombra,
una dama de encajes de madera,
cruz de hogueras viejas,
de noches tristes
cuando el llanto llama.

Sol de tardes quietas
cuando el viento muere cada mañana
y el niño juega
y la tumba calla.

sábado, 26 de octubre de 2013

Mañanas en San Cristóbal

Nada, 
solo caminar
sobre las perlas arrugadas
de un aliento azul,
susurro de una mañana
sobre la sombra vieja de la piel.

Esa brisa de salitre pegajoso
escupe el nombre,
solo un nombre
que arrastran los callados hasta el mar
murmurando brillos azabaches
sus labios rotos
sobre una cuerda de infinito
besan, lentamente, las nubes ocres,
juramento de hombres arracimados,
lombrices de dientes de oro
que navegan sin dejar estela
y los rayos parten el cielo
de un dios imposible
maldecido entre rezos y miedos.