viernes, 25 de diciembre de 2009

Hoy



Tu mirada me secuestra
cuando la noche llega
y entre el bosque de la multitud
siempre escucho tus silencios,
y tu expresión severa
se hunde en mi piel
dejando heridas abiertas
para cobijarte.

Los años clandestinos
nos han vuelto camaradas,
cómplices en la guerra
guerreros en el amor.
Y de nuestros ideales
hemos bordado una bandera,
que ondea a media asta,
sin juramentos ni promesas
porque el presente es nuestra patria
y tu risa una batalla por ganar.

Son los amaneceres los más tristes
cuando tu lado se vuelve ausencia
y los labios lloran tu partida,
mujer de media noche,
de atardeceres sin Sol.
Te busco en la noches sin Luna
en los mares secos
en la flor sedienta
que echa raíces
cuando el olvido
no me alivia y me atormenta
si no estás tú.

martes, 22 de diciembre de 2009

Pensé


Y pensé, alguna vez, que la realidad esta hecha de razones, de esferas perfectas, calculadas por fórmulas exactas, en las que las dudas se esconden temerosas, hasta que son cazadas en pleno vuelo, cayendo al suelo en el momento esperado, por el peso de la gravedad, y se petrifican en leyes irrefutables; que las secuencias ordenan un mundo aparentemente desordenado y los pensamientos son construidos bioquímicamente, cómo las lágrimas o la risa, resultado de emociones básicas aprendidas en los primeros pasos de la vida, predecidas por psicólogos y pediatras.

Y pensé todo eso mientras oía sonar un violín repartiendo ondas en el aire, mezclándose con las notas de un piano, y esa poesía inesperada, delicada como el cristal, transparente, sin dejar de ser sobria; esas líneas de palabras que te cortan hasta atravesarte, y oyes la palabra amistad de alguien que no conoces, y tu nombre colgado en un árbol, no importa que sea cursi, tampoco importa que las esferas sean perfectas, pero siento, más que pienso, que la realidad es más que eso, es también sueño, y dudas que vuelan con nuestro permiso para hacernos reír o llorar, y luego cerrar los ojos tras un profundo suspiro.

miércoles, 16 de diciembre de 2009

Sueños



En la oscuridad del tiempo perdido
se oyen gritos de silencios
que desgarran las paredes fangosas
del pozo profundo de tu alma,
donde habitan las siluetas avergozadas
de tus anhelos moribundos,
de tus fantasías irrealizadas,
de tus hambrientas ambiciones,
esperando raquíticas,
mientras pierden la fe en ti,
en tus proyectos inacabados,
enredadas en las raíces podridas
que no supiste alimentar.
Los años se convirtieron en losas
que cegaron la entrada
y el eco agonizante repite,
desde entonces,
las palabras que callaste
para dejar de ser tuyas.
Ahora cuando la vejez te reclama,
los sueños vuelven a visitarte
y a susurrarte al oído
recuerdos y esperanzas,
caminos perdidos…
Y mientras tus labios se vuelven sonrisa,
la luz ilumina las profundidades
de aguas limpias,
en un mar de corales,
espejismo de ilusiones,
en el que te contemplas
engañado,
donde mueren tus traiciones.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Memorias


No sabría explicar como ocurrió todo, ni tan siquiera en que preciso momento sucedió, tampoco recuerdo cómo era ese extraño lugar. El tiempo no nos deja ver más allá de su sombra y es posible que, ya, haya transcurrido demasiado desde entonces. Pero esa idea me da vueltas y vueltas sin parar, y no puedo concentrarme en otra cosa. Antes, al menos, era capaz de distinguir las sombras, de las nubes grises, de la oscuridad de la noche; el frío del calor, pero ya..., ya no. Los silencios me asustan, es como un túnel largo y oscuro del que pueden surgir los extraños seres, que caminan vacilantes, como si estuvieran a punto de desvanecerse, pero en realidad nos acechan, lo sé. Hay que estar atento, nunca puedes cerrar los ojos, si lo haces te atacan despiadadamente, a la vez que gritan enfurecidos: “¡agüelo, agüelooo!”.

Si al menos pudiese recordar…

Hogar


El Sol toca la mañana,
desperezándose,
y acaricia la fría piel temblorosa,
los ojos se cierran despacio,
mientras susurra la brisa al oído,
para sentir su calor.
El tiempo se adormece,
retorciéndose sobre sí mismo,
sin que nada cambie.
Los segundos se vuelven latidos
y los minutos sangre
que fluye por los arroyos
hasta abrazarse a los ríos, que besan el mar.
La soledad se llena de recuerdos,
como adornos navideños,
que acompañan en el recorrido,
mientras los pensamientos nos buscan,
a los nómadas del desierto,
un espacio cálido donde vivir:
en las inmensas praderas del pasado,
agrietadas por vertiginosos abismos;
en la espesura del bosque selvático,
incierto destino soñado;
en las playas arenosas de espuma blanca,
orilla de horizontes
donde se desvanece el eco
en forma de olas.
Pero cuando abrimos los ojos
volvemos a caminar,
siempre por los mismos caminos,
atrapados por las mismas paredes
como tumbas hogareñas.

domingo, 6 de diciembre de 2009

Si tú quisieras



Si quisieras
podríamos mirarnos a los ojos
y verter nuestra rabia contenida
en el campo de batalla
desangrando nuestras venas
de tanto veneno fermentado.
Si quisieras…
escupiríamos palabras
y saldríamos de las trincheras
recorriendo las colinas
para luchar cuerpo a cuerpo
en los fangos miserables.
Si tú quisieras
moriríamos de sed
ahogando nuestros lamentos
en un mar de arenas movedizas,
para enterrar los reproches almacenados
entre la pólvora humedecida.
Si tú quisieras
nos abrazaríamos
entre alambradas
desgarrándonos la piel
en el ataque suicida
hasta desfallecer.
Y lejos del frente
cuando la paz se hace muerte
junto a tu lado
cuando la guerra está perdida,
los ojos cerrados,
grito en silencio:
¡y si tú quisieras…!

viernes, 4 de diciembre de 2009

A veces


A veces,
solo a veces,
cuando el camino se pierde
llevándonos con él,
nos alejamos de nosotros mismos
hasta desconocernos,
ignorándonos en la superficialidad,
mientras que la piel se vuelve inútil y ajena
en medio de la resaca otoñal.
A veces,
solo a veces
cuando el frío nos despierta
arropados por la hipocresía
nos sentimos desnudos y vulnerables.
Transparentes, nos observamos vacíos
y nos aprestamos a decorar nuestros huesos
pintándolos de colores,
pero siempre resultan grises
como las cenizas.
A veces,
solo a veces,
desandamos el camino
buscando huellas en la memoria,
echándonos de menos,
recordando nuestras gracias,
esperando que regresemos al mismo sitio,
y cuando por fin nos vemos,
a veces,
y solo a veces,
nos damos cuenta
que ya somos otros.